12/11/17

Los diabéticos pueden controlar su enfermedad dedicando 45 minutos diarios a caminar [12-11-17]

 
Los diabéticos pueden controlar su enfermedad dedicando 45 minutos diarios a caminar


Para además perder peso y mantenerse en forma tienen que hacer al menos cuatro horas de ejercicio semanales

Dedicar 45 minutos diarios sólo a caminar puede ayudar a los pacientes con diabetes tipo 2 a controlar su enfermedad. Sin embargo, las personas con problemas de obesidad que intentan controlar su peso necesitarían al menos cuatro horas y media de ejercicio semanales para perder tallas y mantenerse en forma, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) publicado esta semana en la revista especializada Diabetes Care.
Para conocer los niveles óptimos de ejercicio que deben realizar los diabéticos para controlar su enfermedad, el equipo del profesor Michael Trenell emparejó a 10 pacientes con diabetes tipo 2 con personas sin esta enfermedad pero con peso, edad y estatura similares, y les pidió que caminaran más de 10.000 pasos diarios.

Unas imágenes por resonancia magnética (IRM) mostraron que las personas que caminaron 45 minutos cada día lograron quemar cerca de un 20 por ciento más de grasa, aumentando la capacidad de los músculos de almacenar azúcar y controlando la diabetes.

"Por lo general las personas suelen cansarse de ir al gimnasio, pero nosotros hemos descubierto que casi todos los pacientes con diabetes pueden volverse más activos tan sólo caminando", indicó Trenell, para quien "lo más interesante" del estudio es que proporciona "un camino rápido para ayudar a controlar la diabetes sin medicamentos".

La diabetes afecta a cerca de 246 millones de adultos en todo el mundo y es la causa del 6 por ciento de las muertes que se producen. De todos los casos de diabetes, el 90 por ciento son diabetes del tipo 2 y están directamente relacionados con la obesidad y un bajo nivel de actividad física.

La obesidad y la diabetes son problemas crecientes en los países desarrollados y de aquellos que adoptan el estilo de vida occidental, que según la Federación Internacional de Diabetes puede elevar el número de pacientes con diabetes hasta los 380 millones en 2025.

Sin embargo, las recomendaciones de las actuales guías de ejercicios, que aconsejan realizar dos horas y media de ejercicio semanal, podrían no ser suficientes para ayudar a las personas con obesidad a perder peso, según advierte el profesor John Jakicic, de la Universidad de Pittsburgh en Archives of Internal Medicine.

Para determinar el tiempo óptimo de ejercicio a realizar, el equipo de científicos llevó a cabo otro experimento. Puso a unas 200 mujeres con obesidad y sobrepeso un programa de adelgazamiento entre 1999 y 2003 y les asignaron a uno de los cuatro grupos de ejercicio. Después de seis meses, las mujeres de los cuatro grupos habían perdido una media de entre el 8 y el 10 por ciento de su peso, pero muchas lo recuperaron.

Las mujeres con un programa de ejercicio que tenían que realizar deporte durante una hora extra al día no recuperaron el peso, según los investigadores, quienes destacaron que estas mujeres eran también más propensas a seguir dietas saludables, por lo que el profesor Jakicic recomienda que las personas que quieran perder peso y mantenerse en forma realicen al menos cuatro horas y media a la semana.

30/10/17

Buena alimentación y ejercicio ayudan a prevenir diabetes gestacional [30-10-17]


Buena alimentación y ejercicio ayudan a prevenir diabetes gestacional

La mujer tiene mayor probabilidad de padecer diabetes gestacional en el embarazo, entre otros factores

La mujer tiene mayor probabilidad de padecer diabetes gestacional en el embarazo, entre otros factores, si existe antecedente de diabetes mellitus en su familia o si presenta sobrepeso u obesidad, por lo que debe cuidar su alimentación y realizar ejercicio, afirmó el especialista Arturo Hernández.

El coordinador auxiliar de Prevención y Atención a la Salud, de la Delegación Guanajuato del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dijo que “la diabetes gestacional puede aparecer en cualquier momento del embarazo, por ello el médico tratante debe estar muy alerta para detectarla, apoyándose en estudios de laboratorio, aunque hay momentos con mayor posibilidad de iniciarla”.

En un comunicado, el experto señaló que la mujer embarazada tiene mayor probabilidad de padecer esta enfermedad si en embarazos anteriores ya se ha presentado esta enfermedad.

Indicó que aunque se identifica y diagnostica durante el embarazo, al concluir éste, deben realizarse estudios alrededor de seis u ocho semanas después del nacimiento, para verificar que haya desaparecido el problema, porque existe la posibilidad de que la diabetes gestacional sea el inicio de diabetes mellitus.

De cualquier manera a la mujer que cursó diabetes gestacional, se le recomienda monitorear periódicamente sus niveles de glucosa en sangre, para verificar que no se desarrolle diabetes mellitus, también debe mantener el peso recomendado, cuidar su alimentación y realizar ejercicio.

Advirtió que ante este padecimiento existen riesgos también para el bebé, porque ante el incremento de azúcar durante el embarazo se pueden generar malformaciones en el feto, que el bebé crezca más de lo esperado, sufrimiento fetal, muerte fetal y/o dificultad respiratoria al nacer.

Para evitar este y otras enfermedades, el doctor Hernández exhortó a la población a acudir a su unidad de medicina familiar (UMF) para recibir orientación sobre cómo prevenir enfermedades que deterioran la calidad de vida.
 

25/10/17

La lactancia reduce el riesgo de diabetes materna [25-10-17]


La lactancia reduce el riesgo de diabetes materna

Las mujeres que dan el pecho a sus hijos durante más tiempo tienen menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (antes llamada del adulto), según concluye un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA). El trabajo señala además que amamantar al bebé también reduce la resistencia a la insulina y usar medicación para impedir la lactancia "podría aumentar el riesgo de contraer la diabetes de adultos".

La investigación, dirigida por Alison M. Stuebe, del hospital Brigham de Boston (EE UU) y realizada a partir de los datos de 150.000 enfermeras estadounidenses, revela que el acto de amamantar absorbe mucha energía y mantiene estabilizados los niveles de azúcar. El análisis de los datos de las mujeres que habían sido madres en los últimos 15 años refleja que estas mujeres reducían sus posibilidades de padecer diabetes en el 15% por cada año de lactancia.

El estudio realizado pone de manifiesto, además, que la lactancia supone una elevada actividad del metabolismo de la mujer, con un gasto de unas 500 calorías al día para producir la leche. "Una mujer con dos hijos y que amamantó a cada uno durante al menos un año, podría reducir su riesgo de diabetes en cerca de un tercio en años posteriores", precisa el estudio.

En la actualidad hay en el mundo 124 millones de personas que padecen diabetes mellitus y esta cifra puede llegar a los 300 millones en el año 2025 a causa del incremento del sedentarismo y las dietas desequilibradas, así como a la mayor esperanza de vida de la población.

Otra investigación publicada en Environmental Health señala que la exposición a elevados niveles de agentes contaminantes orgánicos persistentes (POP), presentes en alimentos como los pescados grasos, se relaciona asimismo con un mayor riesgo de sufrir diabetes tipo 2.

17/10/17

La dieta en el diabético es una gran aliada [17-10-17]


La dieta en el diabético es una gran aliada

Si su médico le diagnosticó diabetes, o le dijo que tiene altas probabilidades de desarrollarla, debe saber que su alimentación puede prevenir este mal o brindarle una mejor calidad de vida si ya enfermó.

Usted puede controlar el nivel de azúcar en la sangre si mantiene un peso adecuado, presta atención a lo que come y a la cantidad de alimentos que ingiere. Eso sí, recuerde que en esta enfermedad, el trato individualizado del médico es el que cuenta, así que, no está demás la consulta con su especialista antes de eliminar o incluir un alimento en su dieta.


Brócoli, el mejor amigo

Este vegetal es una fuente excelente de cromo, un oligoelemento que, según varios estudios, hace maravillas con el azúcar en la sangre. El cromo regula la cantidad de azúcar en el cuerpo, tal es así, que los individuos con deficiencia de este elemento son más propensos a sufrir de diabetes que aquellos con niveles adecuados.

El brócoli es tan rico en cromo que solo una taza de este vegetal tiene 10 veces más de este mineral que cualquier otro alimento. ¿Otra maravilla? La cebada también es rica en cromo y ayuda a suprimir los picos de insulina.

La cebolla lo cura casi todo

Que nunca falte una porción de cebolla paiteña en su dieta. Este vegetal tiene el poder de reducir el azúcar en la sangre.

Según los investigadores, la cebolla influye en el metabolismo de la glucosa en el hígado, en la liberación de esta sustancia y, además, previene que ésta sea destruida. No importa si la consume cruda o cocida, su poder es igual.

Las bondadosas leguminosas

Una de las claves para combatir o ahuyentar la diabetes es consumir alimentos ricos en carbohidratos y fibra, características innegables de las leguminosas.

Los estudios de diversas universidades estadounidenses y europeas demuestran que los pacientes que incluyen al menos una porción diaria de leguminosas en su dieta (fréjol, soya, garbanzo, arveja, etc.) no solo reducen el colesterol, sino que han logrado disminuir o eliminar la necesidad de suplementos de insulina u otros medicamentos para diabéticos.


Dos especias poderosas

El curry es un poderoso agente antidiabético. Una pequeña cantidad (apenas media cucharadita en el arroz o en la ensalada), reduce la glucemia y mejora la tolerancia a la glucosa.

Otra especie de potente acción contra la diabetes es las canela, pues estimula la actividad de la insulina, haciéndola trabajar con mayor eficiencia. Basta con espolvorear un poco de canela sobre una tostada o en una bebida.

La fitoterapia

Comer alcachofas en ensalada o beber su infusión le ayuda a combatir la diabetes. El mismo efecto benéfico tiene una decocción de ortiga y espinaca (cocínelas juntas por 15 minutos). Tome tres tazas al día de este líquido. Otra planta muy útil en el tratamiento de la diabetes es el eucalipto. Prepare una decocción con las hojas de esta planta (hierva el líquido por 15 minutos) y tome tres cucharadas por día.

Puede comer

En los lácteos puede tomar leche semi o descremada, yogur natural, carne, pescado y huevos. Coma cereales, papas, verduras, arroz y cereales integrales. Consuma lentejas, garbanzos, fréjol, habas, arvejas. De las verduras y hortalizas, consuma todas, de preferencia crudas en ensalada. Las frutas frescas pueden ser consumidas todas, algunas muy dulces como el plátano o la uva deben consumirse con moderación.

Qué debe evitar

Reduzca las grasas saturadas y colesterol (modere el consumo de lácteos enteros, las carnes grasas, embutidos y vísceras). Controle los hidratos de carbono simples (azúcar, miel, mermelada, bebidas azucaradas, golosinas, chocolate y sus derivados). Debe sustituir el azúcar o la miel por edulcorantes como la sacarina, el ciclamato, el aspartame y el sorbitol, ya que no aumentan los niveles de azúcar en la sangre.

16/10/17

10 frutos que si pueden comer personas con diabetes [16-10-17]


10 frutos que si pueden comer personas con diabetes

Las frutas contienen fibra, y ésta retrasa la absorción del azúcar al torrente sanguíneo
 Si padeces diabetes, debes saber que es preciso que sigas una dieta equilibrada y con bajas cantidades de azúcar.Pero si te gustan mucho los dulces, a veces eso puede ser un poco difícil.

No te preocupes, conoce cuáles son las mejores frutas para diabéticos, aquellas que puedes comer sin restricciones.

Es cierto que algunos frutos contienen más azúcar que otros, pero a la larga, es la cantidad total de carbohidratos lo que afecta los niveles de glucosa en la sangre, no la procedencia de esos carbohidratos.

Recuerda que las frutas contienen fibra, y ésta retrasa la absorción del azúcar al torrente sanguíneo.

Otro factor que debes tener en cuenta es el índice glicémico o glucémico, pero ¿qué significa esto? Bueno, es la rapidez con la que el organismo transforma los carbohidratos en glucosa.

Manzanas: Son ricas en fibra soluble, vitamina C y antioxidantes. Contienen pectina que ayuda a desintoxicar el cuerpo y eliminar los productos de desecho dañinos, así como reduce las necesidades de insulina de los diabéticos hasta en un 35%; ayudan a prevenir enfermedades oculares en diabéticos.

Cerezas: Contienen antocianinas que son conocidas por ayudar a reducir el azúcar en la sangre mediante el aumento de la producción de insulina en un 50%. Ayudan a combatir las enfermedades del corazón, cáncer y otras que son comunes entre las personas con diabetes.

Ciruelas negras: Las antocianinas, ácido elágico y taninos hidrolizables en las ciruelas negras hacen que esta fruta sea muy benéfica para las personas diabéticas. Junto con el fruto, las hojas, baya y semillas del árbol de ciruela negra, se pueden controlar el nivel de azúcar en sangre.

Guayaba: Tiene una alta concentración de licopeno, fibra dietética, vitamina C y potasio que controlan los niveles de azúcar. Las personas que están en riesgo de desarrollar diabetes puede ayudar a prevenirla bebiendo té de hojas de guayaba. Un té de esta fruta a diario, puede ser beneficioso.

Toronja: La toronja contiene el flavonoide conocido como naringenina que aumenta la sensibilidad del cuerpo a la insulina y también ayuda a mantener un peso saludable. Porción sugerida: La mitad de una toronja grande. Siempre prefiere la fruta al jugo o si tomas jugo que sea con la pulpa.

Aguacate: Debido a su alto contenido de fibra y grasa monoinsaturada saludable, el aguacate ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre. Las personas diabéticas tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular.El potasio del aguacate es preventivo de neuropatía diabética.

Fresas: Repletas de antioxidantes, vitaminas y fibra, son bajas en hidratos de carbono y tienen un índice glucémico de 40. Las fresas ayudan a sentirse lleno durante más tiempo, mantener tu nivel de azúcar en la sangre estable y aumentar tu nivel de energía.

Naranjas: Contienen altas cantidades de fibra, vitamina C y otros minerales como tiamina que ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre. Bajo en índice glucémico que ayuda a liberar lentamente la glucosa en la sangre. Lo mejor es consumir la fruta no el jugo, no tiene los mismos beneficios.

Peras: Las peras son ricas en vitaminas A, B1, B2, C y E, así como fibra, que ayudan a regular los niveles de azúcar reducir el colesterol, reforzar el sistema inmunológico y mejorar la salud digestiva. Son benéficas para las personas con diabetes II, ya que ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina.

Kiwi: Contiene vitamina C, E y A, flavonoides, potasio y altas cantidades de beta-caroteno que protegen de los radicales libres y mejoran la salud en general. Es alto en fibra y bajo en hidratos de carbono, que ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el colesterol.

13/10/17

Diabetes, una dolencia silenciosa y traicionera [13-10-17]


Diabetes, una dolencia silenciosa y traicionera

Además de silenciosa, es traicionera. Así la califican los endocrinólogos: la diabetes, una enfermedad que, afecta a ocho de cada cien colombianos y que -observación grave- está atacando a un número cada vez mayor de niños y adolescentes.

Cuando en realidad, la diabetes de la que hablamos, la mellitus, era hasta hace poco considerada como enfermedad de adultos. Y por ello se le llamaba precisamente diabetes tipo II o del adulto.

Pero resulta que en estos últimos años las entidades mundiales de salud han hecho un llamado de alarma: la obesidad, el sedentarismo y la malnutrición (generalmente por exceso) están causando estragos en la población. Entre los adultos, con el incremento de enfermedades como el cáncer, el infarto y precisamente la diabetes. En los niños y adolescentes, con trastornos cardiovasculares y también con diabetes.

El incremento de la enfermedad en el mundo ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a advertir que, de no corregirse la situación, hacia el 2020 la enfermedad se habrá convertido en una epidemia mundial.

Y esta no es una advertencia que se pueda descuidar. La diabetes es una enfermedad incurable pero controlable, que implica gastos inmensos en el tratamiento de la enfermedad y sus complicaciones, así como incapacidades y muertes. El diabético debe poner atención a lo largo de los años a las instrucciones de su médico, pero le es posible desarrollar una vida normal y, lo que es muy importante, con excelente calidad.

En situación contraria, una diabetes mal controlada o francamente no controlada comienza a corroer –por decirlo de alguna forma- distintos organismos y, mientras causa daños en los ojos, el corazón, los riñones, pone en serio peligro la vida de la persona. Esto explica el calificativo de traicionera que los médicos le dan.

Ante esta evidencia, a las personas les corresponde estar atentas. No se trata de detectar síntomas porque la diabetes no se manifiesta con síntomas –de allí su calificativo de silenciosa- sino de controlar los niveles de glicemia en la sangre. Una medida que salva muchas vidas, y que debe hacerse por lo menos una vez cada dos años, siempre y cuando no existan factores previos de riesgo o dudas.

Los niveles de glicemia (o azúcar) en la sangre se los tienen que controlar tanto adultos como niños y, con igual razón, los ancianos. La diabetes tipo II se desarrolla en cualquier momento y cualquier persona, sin previo aviso. Sí pueden existir factores de riesgo que obligan a una mayor atención, como lo es la herencia. Pero éstos no son determinantes.

Veamos la diabetes con mayores detalles:

¿Qué es? En términos simples, se define la diabetes como un desorden del metabolismo que ocurre cuando el cuerpo transforma en energía los alimentos que recibe. Durante el proceso de digestión, los alimentos se descomponen y de ellos se desprende la glucosa, mayor fuente de combustible para el cuerpo. Esta glucosa pasa a la sangre desde donde la insulina, hormona segregada por el páncreas, le permite entrar a las células.

En las personas diabéticas, pueden ocurrir dos problemas:

- El páncreas no produce insulina o la produce en muy pequeñas cantidades (diabetes tipo I, antes conocida como juvenil). A diario, la persona debe recibir insulina en dosis especificadas por su médico.

- Las células del cuerpo no responden a la insulina (diabetes tipo II). El tratamiento varía según el caso pero comienza con un control estricto de la alimentación y una rutina de ejercicios. Si no responde, se le formulan medicamentos.

Síntomas. No existen realmente. Sin embargo, la persona puede sentir más hambre que la normal, sed y deseos de tomar líquidos, un mayor volumen de orina. Puede igualmente perder peso.

Prevención. Aunque la diabetes sigue siendo una enfermedad incurable, y de todos modos es casi imposible evitarla, los médicos recuerdan que es posible prevenir que se desarrolle y demorar la aparición de complicaciones.

En el primer caso –o sea el de prevenir el desarrollo- se establece la calificación de la prediabetes. Esto significa que los niveles de glicemia son altos pero no alcanzan las cifras propias de la diabetes. Están en estadio previo. A ese momento, la persona que inicia un control riguroso de sus hábitos de vida (de los que se habla más adelante), y que se mantiene bajo vigilancia médica, puede lograr que la enfermedad no se desarrolle o, por lo menos, tarde mucho más en hacerlo.

En el segundo caso –atrasar las complicaciones- la persona debe mantenerse bajo estricto control del médico, siguiendo sus instrucciones en cuanto a la alimentación apropiada, la rutina diaria de ejercicios, la pérdida de peso (cuando hay sobrepeso y/o obesidad), y, cuando es necesario, la toma de medicamentos. La endocrinología actual basa el éxito de los tratamientos en la dieta y los ejercicios como medida primordial y primaria, antes de formular los medicamentos.

Hábitos y riesgo. La obesidad, el sedentarismo, las dietas desequilibradas con excesos de grasas y azúcares son factores principales de riesgo para la aparición de la diabetes tipo II. Influyen igualmente de manera importante el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.

En consecuencia, cuando se habla de cambiar los hábitos de vida, se busca ante todo:

- controlar el sobrepeso - asumir una dieta alimentaria en la que se incluyan las cantidades recomendadas por el médico de cada uno de los nutrientes que requiere. No se puede abusar ni siquiera de alimentos tan saludables como son la fruta.

- Hacer ejercicios de acuerdo con un programa o rutina que le diseñe a cada persona particular el especialista.

- En algunos casos, según lo considere el médico, se pueden tomar vitaminas que ayudan a combatir la oxidación de tejidos o la presencia de radicales libres de oxígeno.

- En Colombia, la Asociación Colombiana de Diabetes organiza programas completos de tratamiento y educación a las personas con diabetes y a sus familiares. Se recomienda acudir a la sede de las distintas filiales de la misma asociación para recibir información científica garantizada.

9/10/17

La diabetes aumenta el riesgo de padecer alzhéimer [9-10-17]


La diabetes aumenta el riesgo de padecer alzhéimer
La diabetes aumenta el riesgo de padecer alzhéimer
La diabetes aumenta el riesgo de padecer alzhéimer


Un índice elevado de azúcar en sangre propicia la producción de placas de beta amiloide, características de esta demencia
lavanguardia.com

Padecer diabetes incrementa el riesgo de acabar desarrollando alzhéimer, según un estudio realizado por investigadores de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington en Sant Louis y publicado en The Journal of Clinical Investigation. Estos científicos han demostrado que niveles elevados de azúcar en sangre dañan el cerebro, al aumentar la cantidad de beta-amiloide, una proteína responsable de la formación de placas entre neuronas, características de esta enfermedad neurodegenetiva, que provocan la muerte de las células nerviosas.

Diversos estudios previos, sobre todo epidemiológicos, ya habían señalado que esta enfermedad metabólica, como también la obesidad y las cardiopatías, incrementaba el riesgo de una persona de padecer alzhéimer. La importancia de esta nueva investigación radica en que por primera vez consigue establecer una conexión específica entre los niveles de azúcar en sangre y los de beta-amiloide en el cerebro, un factor crucial en el desarrollo de este tipo de demencia.

“Nuestros resultados sugieren que la diabetes u otras enfermedades que dificultan el control de los niveles de azúcar en sangre pueden tener efectos negativos en la función cerebral y agravar patologías neurológicas como el alzhéimer”, indica Shannon Macauley, investigadora postdoctoral y coautora del estudio, que añade que “la relación que hemos hallado podría conducir a futuros tratamientos que se dirijan a intentar reducir esos efectos”.

El páncreas segrega insulina, una hormona que se encarga de mantener los niveles adecuados de azúcar en sangre, el combustible principal de las células del organismo. No obstante, si se produce algún problema en el funcionamiento de este órgano, los niveles de glucosa pueden dispararse, sobre todo después de comer, cuando es posible que ocurran picos glucémicos que los diabéticos controlan mediante medicación.

Para entender cómo esos niveles elevados de azúcar contribuían al riesgo incrementado de padecer alzhéimer, los investigadores realizaron un experimento con ratones mutados genéticamente para que desarrollen la enfermedad neurodegenerativa. Les inyectaron glucosa en sangre y vieron que los roedores jóvenes que no presentaban placas de beta-amiloide, al doblar la cantidad de azúcar en su organismo, aumentaban los niveles de la proteína en el cerebro un 20%. Al repetir el experimento con animales viejos cuyo cerebro ya había desarrollado placas, los niveles de beta-amiloide se incrementaban un 40%.

Es más, descubrieron que los picos de glucosa en sangre hacían que las neuronas estuvieran más activas y se sabe que una activación excesiva puede poner en marcha la producción descontrolada de beta-amiloide, que en última instancia conduce a la formación de placas y propicia el desarrollo de alzhéimer.

Una de las formas de  influenciar esa activación de las neuronas es a través de canales de potasio, en concreto los KATP, una especie de poros selectivos situados en la superficie de la membrana celular, responsables de una variedad de funciones, como activar y desactivar la célula, pero también participar en procesos de secreción de hormonas, como la insulina fabricada por las células beta en el páncreas. Un problema en el funcionamiento de estos canales puede conducir a enfermedades como la diabetes.

Los investigadores hallaron que niveles elevados de glucosa provocaban que estos canales se cerraran, lo que excitaba a las neuronas y las hacía más proclives a activarse. En la segunda parte del experimento administraron a los animales diazóxido, un fármaco que aumenta la glucosa y que se utiliza de forma habitual para tratar la hipoglucemia. El medicamento hizo que los canales de KATP se mantuvieran abiertos, a pesar de que el nivel de azúcar aumentara, por lo que la producción de la proteína beta-amiloide no aumentó, se mantuvo constante, al contario de lo que habían observado en la primera parte del estudio.

“Los canales de KATP son utilizados por el páncreas para secretar insulina en repuesta a los niveles elevados de azúcar. Resulta interesante el vínculo que hemos visto entre la actividad de esos canales en el cerebro y la producción de beta amiloide”, señala Macauley, autora del estudio, quien considera que este descubrimiento abre una nueva vía de exploración sobre cómo el alzhéimer se desarrolla en el cerbero y ofrece un nueva diana terapéutica para el tratamiento de este desorden neurológico devastador que afecta a una de cada 10 personas mayores de 65 años en los países occidentales.

Ramon Gomis, director del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y experto en diabetes y obesidad, que no ha participado en este estudio, comenta que  “ya sabíamos que la glucemia podía tener un papel importante en el alzhéimer. Algunos trabajos anteriores ya habían analizado hasta qué punto la captación de glucosa en el cerebro podía desempeñar un papel importante en alteraciones de depósito de amiloide en el cerebro. De hecho, en la diabetes de larga evolución se produce un depósito de esta proteína también en la célula beta del páncreas  y es la etapa de prediabetes ya hay estudios que demuestran una correlación entre hiperglucemias después de comer y enfermedad de alzhéimer”.

Uno de los principales inconvenientes de esta investigación de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington es que se basa en modelos animales. Los ratones no padecen alzhéimer, por lo que los científicos tienen que provocarles la enfermedad introduciéndoles una mutación genética que les hace hiperproducir la proteína causante de placas.

“A pesar de que el estudio y su resultado es interesante, el gran ‘pero’ que tiene es que no sabemos si esa relación que han encontrado es válida para el 99% de los pacientes, porque en el ser humano el alzhéimer no está causado por una mutación. Este tipo de estudios con animales hay que cogerlos con pinzas porque usan modelos que no siempre son trasladables al ser humano”, cuestiona José Luis Molinuevo, director de la Unidad de Alzhéimer y otros trastornos cognitivos en el Hospital Clínic de Barcelona y director científico del BarcelonaBeta Brain Research Center de la Fundación Pasqual Maragall.

Para Gomis, no obstante, “aunque los ratones no son un buen modelo para la enfermedad, eso no desvirtúa el estudio. Investigaciones anteriores habían demostrado que animales alimentados con dietas ricas en grasas que favorecían la diabetes presentaban alteraciones neuronales. Los datos de este nuevo estudio van en esta línea. Tengo mis dudas acerca de si la diabetes participa en la génesis de la enfermedad de alzhéimer, pero creo que es un factor amplificador del proceso. Podría ser que lo acelerara”.

26/7/17

¿Por qué me debo revisar los pies cuando tengo diabetes? [26-7-17]


¿Por qué me debo revisar los pies cuando tengo diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica y metabólica, que produce a largo plazo neuropatía diabética. Esto significa que la enfermedad ataca al sistema nervioso, es decir, directamente a los tejidos nerviosos que se encargan de hacernos sentir calor, frío, presión, dolor o placer.

En general los nervios afectados con más frecuencia son los de los pies. Muchos pacientes con diabetes crónica y neuropatía diabética tienen dificultad para sentir estímulos en los pies.

Por eso muchos médicos aconsejan el uso de zapatos cómodos y holgados, además de revisarlos antes de ponérselos, para evitar que tengan alguna basurita o piedras pequeñas.

Cuando tenemos los nervios intactos, nos damos cuenta inmediatamente si nos aprieta el zapato o si hay algo que estorba.

Pero si padecemos neuropatía diabética es más difícil sentir y si el zapato no es el adecuado o tiene algo que lastima al pie, puede dañar la piel, producir ampollas o incluso cortadas pequeñas.

Esto es muy peligroso en pacientes con diabetes, porque debido a su enfermedad el proceso de cicatrización es más lento y si no recibe el tratamiento rápido y adecuado puede presentarse una infección y en el peor de los casos llegar a tener gangrena, la cual es sumamente peligrosa y causa de muchas amputaciones de dedos, pies y hasta piernas.

De ahí la importancia de ir con el podólogo (especialista en los pies). La mayoría de los seguros médicos cubren estas consultas porque son para prevenir problemas mayores.

El podólogo debe revisarle los pies para ver si hay alteraciones en la piel, como por ejemplo si está demasiado seca, con lesiones o cambios de color (muy pálidos o morados).

También revisa las uñas (por si tiene alguna enterrada), verifica que no tenga los pies hinchados, mide la temperatura de los mismos y el pulso (que se llama pulso pedio y se toma en el empeine del pie). Así que, a cuidar esos pies; más vale prevenir que lamentar.

La información que usted recibe en esta columna no pretende sustituir la opinión de un médico. Si usted tiene preguntas específicas, consulte con su doctor.